20 de Noviembre de 2017

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CONSTRUYENDO UN SABER EN TORNO A LA GESTIÓN: PROMOVER ENTORNOS COMUNICACIONALES

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En esta oportunidad, continuamos revisando el vínculo existente entre comunicación y empresa.

En otros artículos ya he comentado que la comunicación constituye una herramienta estratégica en el funcionamiento de las organizaciones. Sin embargo, la experiencia me confirma que las MIPyMES encuentran múltiples dificultades a la hora de impulsar la construcción de entornos comunicacionales orientados a fortalecer la sinergia colectiva.

Hasta hace unos pocos años, la preocupación por fortalecer al interior de una MIPyME canales de comunicación más flexibles y horizontales no parecía demandar la atención de empresarios y/o gerentes. La reactivación del sector, en el marco del fortalecimiento de un modelo sustitutivo de importaciones ha “obligado” de alguna manera a pensar la profesionalización de las micro, pequeña y medianas empresas y con ello, el tema de la comunicación ha cobrado un interés superlativo tanto para los especialistas como para los implicados en la gestión cotidiana de las empresas.

Una gradual descentralización en la toma de decisiones y un modelo de gestión menos rígido que apueste a la conformación de equipos de trabajo, a la planificación de las tareas y a la evaluación según desempeño, demanda un modelo comunicacional que interpele efectivamente al conjunto de los empleados de la organización.

Hace cincuenta o sesenta años atrás –dirá D K. Berlo- “el gerente de una organización industrial conocía cada una de las operaciones efectuadas en su fábrica. Era capaz de explicar todas y cada una de las técnicas empleadas y de de efectuar la mayoría de las tareas. Con el desarrollo de la automatización, de la industrialización masiva, hemos asistido al nacimiento del empresario profesional, del hombre que llega al tope de la escala industrial, no por lo que sabe hacer con las cosas, sino por lo que sabe hacer con la gente por medio de la comunicación. Todo el que esté familiarizado con la moderna administración industrial en cualquier nivel, sabe que la mayor parte del día de trabajo es utilizada en hablar, en dar instrucciones a los subalternos, en recibir información de la administración superior y transmitirla a aquellos; en reunirse con colegas para discutir planes, entrevistarse con los empleados con el fin de evitar motivos de queja y aumentar la eficiencia en el trabajo; en leer y escribir memorandos para
coordinar varios departamentos en una sola unidad de trabajo. A medida que se vaya desarrollando la automatización, hasta el mismo operario habrá de emplear más tiempo manipulando símbolos que manejando máquinas (1)”.

El cambio en el paradigma de gestión que describe Berlo y que acompaña las mutaciones epocales sustentado básicamente en el uso de las tecnologías de la comunicación y de la información ha facilitado la emergencia de inéditos diseños organizacionales. Frente a estas nuevas cartografías institucionales, la comunicación se instituye como un elemento aglutinador de la diversidad de actores y tareas existentes en la empresa.

Apelando a una perspectiva histórica de larga duración, es posible argumentar que en cualquier tipo de organización, incluso en las más primitivas, encontramos siempre alguien que desarrolla la función de comunicar; es decir, la comunicación no puede quedar librada al azar, mucho menos si de ella depende la supervivencia del grupo humano o la posteridad de las instituciones socio – culturales.

En la actualidad, las estrategias comunicacionales resultan un pilar fundamental de la gestión empresaria en el nuevo milenio. Por ello, consideramos relevante sugerir la creación de un Área o Departamento de Comunicación Interna cuyas tareas estén orientadas no sólo a difundir información sensible a los empleados sino, fundamentalmente, a hacer de la empresa un entorno amigable a la comunicación. Las estrategias que seleccionamos para interpelar a proveedores, clientes, trabajadores y el entorno externo con el cual la organización se vincula, amerita la urgencia de contar con profesionales que estén pensando sistemáticamente el acto comunicativo (2).

_ ¿Cómo promover entornos amigables a la comunicación eficaz?.
_ ¿De qué manera impulsar prácticas comunicacionales que efectivamente garanticen el acceso a la información y al conocimiento al interior de las MIPyMES?.

Son estos, algunos de los interrogantes a tener en cuenta a la hora de impulsar un modelo de gestión centrado en el impacto de las buenas prácticas comunicacionales.

Cuando una organización habilita la emergencia de dispositivos de comunicación más flexibles, participativos, orientados a empoderar al personal, está revisando –aún sin ser conciente de ello- una concepción en torno al ejercicio del poder; en particular en aquellas empresas en donde históricamente ha primado una administración de carácter verticalista y centralizado.

Coincidimos con Berlo cuando sostiene que, “dentro de una empresa o institución la comunicación no es algo que afecte tan sólo a unas cuantas personas, sino que por el contrario es una labor que afecta (en mayor o menor grado) a todos los miembros de la organización (3)”. 

Abrir seriamente el juego a la comunicación institucional constituye quizás, el más grande desafío para un micro, pequeño o mediano empresario comprometido a transitar el desafiante camino hacia la profesionalización de su organización.


(1) Berlo, D (2001). El proceso de la comunicación. Introducción a la teoría y a la práctica. Edit. El Ateneo. Bs. As.

(2) Dado el tamaño de la empresa, queda librado al criterio de su dueño y/o gerencia si es viable la creación de un sector específico que piense sistemática y deliberadamente las acciones comunicativas. De lo que no tengo duda, es de la importancia de tomar este tema (la comunicación en la empresa) y multiplicar las prácticas comunicacionales que seguramente impactarán en una mayor integración del personal, la disminución de conflictos latentes o manifiestos, en una mejora del clima laboral y, por consiguiente, en un aumento de la productividad.

(3) Berlo, D (2001): Op. Cit. Pag. 129.

 

Claudia Beatriz Cao es Magíster en Gestión de Proyectos Educativos. Universidad CAECE. (2008). Título de la Tesis: “Las Reformas del Gobierno y la Gestión del Sistema Educativo: Debates Parlamentarios de la Ley Federal de Educación (1993) y de la Ley de Educación Nacional (2006)”. Calificación: Sobresaliente con Honores. Jurado: Dra. Mónica Pini; Dra. Ana Donini y Dra. María Irma Marabotto.

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