23 de Octubre de 2017

La tecnología para producir maíz puede retroceder dos décadas

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En la campaña 2016-2017 la cantidad de empresarios agrícolas argentinos que realizaron refugios al sembrar maíz Bt (resistente a insectos) fue del 23% del total nacional, según datos de un relevamiento realizado por el Área de Investigación y Prospectiva Tecnológica de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

En su informe para la plaza bursátil porteña, los analistas de mercado Juan Brihet y Sofía Gayo indicaron que mientras que en la zona pampeana el nivel de cumplimiento del refugio del 10% con maíz no-Bt fue en el ciclo pasado del 24%, en el norte del país –que es justamente donde más se necesita por la mayor presión de plagas– se ubicó en el 20%.

“Se trata de un nivel muy bajo porque el refugio debe permitir generar adultos susceptibles que se puedan cruzar con los resistentes presentes en el mismo lote de maíz Bt”, indicó Fabiana Malacarne, gerente de Biotecnología de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA).

“La proporción de uso de refugios no debería ser inferior al 70%”, añadió.

“Nuevos eventos Bt no va a haber en el mercado hasta por lo menos dentro de diez años. ¿Queremos volver a los cultivos de maíz que se hacían veinte años atrás? Si la respuesta es no, tenemos entonces que tomar conciencia de hacer refugios para poder cuidar la productividad del cultivo”, explicó la especialista.

El primer caso documentado de una presencia generalizada de insectos resistentes (en este caso barrenador del tallo del maíz) a proteínas Bt (Cry2Ab2, Cry1A.105 y Cry1F) se registró en San Luis durante la campaña 2012/13 apenas unos años después de haber introducido los híbridos Herculex I y VT3Pro en esa región productiva.

Posteriormente también comenzaron a registrarse fallas generalizadas para controlar al gusano cogollero (Spodoptera frugiperda).

Algunas empresas comenzaron a implementar la política comercial denominada “9 + 1”, por medio de la cual por cada nueve bolsas de maíz Bt comercializadas se comprometen a entregar una equivalente de híbridos no-Bt. Otro avance es la incorporación de la obligación de hacer refugios para poder certificar la norma IRAM 14.130 de Buenas Prácticas Agrícolas.

“Durante los dos primeros años, un cultivo de maíz Bt sin refugio permite lograr una máxima rentabilidad, pero a partir del tercer año la resistencia comienza a resentirse hasta finalmente desaparecer en caso de hacer un uso inadecuado de la tecnología. Los pequeños costos que se asumen desde el año uno permiten maximizar productividades sostenidas en el tiempo”, precisó Malacarne.

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