23 de Febrero de 2018

El poder de las habilidades blandas en un mundo automatizado

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Por Alexandra Manera. A medida que las tareas se automatizan y las responsabilidades de los puestos de trabajo evolucionan, las cualidades humanas se convierten en el nuevo elemento esencial para la fuerza de trabajo.

Empatía: una ventaja competitiva

El mundo está mutando de la economía del conocimiento a la economía del autoconocimiento. En cada área de operaciones, la automatización y la robótica están rehaciendo la manera en la que se manejan las tareas tradicionales del día a día.

Sin embargo, las personas todavía tienen una ventaja competitiva dominante sobre la tecnología: la capacidad de entender a otras personas.

Expresar empatía, comunicarse con persuasión y buscar un terreno común permite acordar un plan de acción grupal y, lo que es más importante, sentirse colectivamente comprometidos en su éxito.

El nuevo lugar de trabajo exige una actualización de las antiguas habilidades laborales. El ritmo acelerado de la disrupción tecnológica, demográfica y socioeconómica está transformando las industrias y los modelos de negocio, cambiando las habilidades que los empleadores necesitan y acortando la vida útil de las habilidades existentes de los empleados en el proceso.

Avanzar requiere moverse más allá de la zona de confort

Entre los desafíos de la capacitación y el desarrollo de habilidades blandas se encuentra la necesidad de fomentar estas capacidades en profesionales que tradicionalmente no las necesitaban o se sentían atraídos por carreras que no las requerían.

A medida que la contabilidad, las finanzas y la tecnología se vuelven más automatizadas, por ejemplo, hay menos espacio en el lugar de trabajo para las personas que no se destacan en la comunicación verbal y esperan encontrar evitarla en los cálculos o en el código.

Del mismo modo, los empleados que dicen que trabajan mejor independientemente tendrán que aprender a contribuir dentro de los equipos en la nueva cultura de colaboración.

Las habilidades blandas también se conocen como habilidades no cognitivas, por lo que en muchos casos, su desarrollo significa aprender a adaptar comportamientos o prácticas, en lugar de dominar sistemas o ejecutar tareas.

Dilleniales: una generación con la oportunidad de cultivar habilidades blandas

Los Dilleniales que ingresan al mercado laboral buscan experiencia desde el inicio de sus carreras, y tienen la ventaja adicional de poder cultivar habilidades blandas a medida que desarrollan hábitos de trabajo que se adaptan mejor al ambiente profesional actual y emergente.

Consideran al trabajo no sólo como una manera de ganarse la vida, sino también como medio para darle significado, ya que las habilidades blandas ayudan a fomentar relaciones humanas más fuertes y productivas, complementan y apoyan el enfoque de trabajo de esta generación.

Los empleados con habilidades blandas están mejor posicionados para tomar un rol más activo en el crecimiento de sus empresas y sus propios logros profesionales. Por el contrario, sus colegas que están a mitad de carrera pueden encontrar que es necesario desaprender hábitos que fueron formados por dinámicas desactualizadas en el espacio de trabajo.

El trabajo de las empresas para impulsar estos perfiles

La clave, como en cualquier iniciativa de cultura corporativa, es demostrarles a los empleados el tipo de contribuciones y comportamientos más valorados por la empresa y hacerle un reconocimiento significativo a quienes lo merezcan.

Las organizaciones que encuentran una manera de identificar, reconocer y recompensar estos perfiles, pueden crear una importante ventaja competitiva.

Estar equipado con habilidades blandas, es decir, ser hábil en la comunicación, la persuasión y la interacción personal, fortalece la capacidad de luchar eficazmente por esa posición y contagiar la pasión.

Cuando todos en un equipo abordan el desarrollo estratégico, la resolución de problemas, la toma de decisiones y la ejecución de planes de acción desde esa posición, el resultado alcanzado es un ambiente de respeto mutuo, interdependencia y confianza.

Estas cualidades respaldan el deseo de las organizaciones e individuos de inculcar un sentido de propiedad en los proyectos, de invertir en su éxito y un sentimiento de logro colectivo, a medida que se alcanza cada nueva meta. Bajo esa norma, las habilidades blandas son una fuerza que, aprovechada, puede conducir a un rendimiento individual y empresarial óptimo ahora y en el futuro.

Alexandra Manera es directora de Recursos Humanos del Grupo Adecco en Argentina

Fuente: cronista.com

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