23 de Febrero de 2018

China, la "culpable" del crecimiento de la economía mundial

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Por Jorge Castro. En los últimos 6 años se ha modificado el proceso de globalización de la economía mundial. Los efectos detrás de este cambio.

La economía mundial volvió a crecer en los primeros 6 meses de 2017 después de 6 años de estancamiento, con un alza coordinada de 4.3% anual en el 2.º trimestre del año, que equivale a 0.5 puntos porcentuales por encima de la tendencia de largo plazo, que virtualmente ha duplicado el nivel obtenido en el 1.° trimestre de 2016, cuando comenzó a esbozarse la actual fase de recuperación global.

La razón de este fenómeno crucial de la economía mundial de los últimos 2 trimestres es el cambio cualitativo experimentado por la economía china (U$S 11.4 billones, que crece 6.7% por año), como revela el alza de 26.6% anual de la inversión en las nuevas industrias de alta tecnología, que ya representan 10% del PBI y serían 15% en 3 años.

La nueva revolución industrial ha comenzado a desplegarse con creciente intensidad en el sistema mundial, y a diferencia de las tres anteriores, es un fenómeno inmediatamente global, no solo británico o norteamericano.

Esto es lo que convierte a la recuperación de la economía mundial en el 1.° semestre de 2017 en un proceso de expansión real de carácter cualitativo que aumenta estructuralmente el producto potencial de largo plazo a través de un incremento de la productividad de todos los factores (PTF).

Por su parte, el comercio internacional ha recuperado el año pasado una alta tasa de crecimiento, con un alza de 4% en 2017 y 3.9% en 2018 (ascendió a 2.5% anual en 2016); y la mayor parte de la disminución que experimentó entre 2011 y 2016 -más de 60%- ocurrió en el intercambio entre empresas no ligadas a las cadenas globales de producción, en las que transcurre más de 80% del comercio mundial, sumando exportaciones e importaciones.

China es la clave

Más de 60% del alza de la economía global este año es obra de 2 países: China, 40%; e India, 19%; y por cada punto porcentual en que reduce su expansión la República Popular, disminuye 0.3 puntos porcentuales el alza de la economía global.

Por eso es que China es el factor decisivo para establecer las perspectivas y el ritmo de desarrollo de la economía mundial. Se ha convertido en la clave del sistema capitalista en la primera parte del siglo XXI.

En los últimos 6 años se ha modificado el proceso de globalización de la economía mundial. China y los EE. UU. han incorporado segmentos cada vez mayores del sistema productivo transnacional, debido al vuelco al consumo doméstico de la primera y a la aceleración de la nueva revolución industrial en el segundo.

De ahí que el aumento de la economía china en 2017 (+6.9% anual), y en especial el auge de su comercio internacional (+15% anual en junio), haya incrementado en forma más que proporcional el intercambio mundial en este período.

La razón estratégica esencial que ha modificado la naturaleza del comercio internacional en los últimos 6 años ha sido el aumento sistemático de los costos laborales en la República Popular (+20% por año a partir de 2009).

Esto ha alejado estructuralmente a China de la producción masiva trabajo-intensiva, y la ha obligado a escalar en la cadena del valor agregado y la complejidad tecnológica, modificando en forma irreversible sus ventajas comparativas.

También ha reorientado la inversión de las compañías transnacionales hacia la producción de alta tecnología destinada al mercado interno. China crece hoy en forma casi excluyente sobre la base de la demanda doméstica (94% del total).

Nuevos protagonistas

Es probable que el comercio internacional vuelva a duplicar o triplicar el PBI global en los próximos 10 años, solo que esta vez los protagonistas de este aumento excepcional no serían las grandes transnacionales integrantes de la cadena global de producción, sino las pequeñas y medianas empresas que utilizan como plataforma de transnacionalización el comercio por Internet (e-commerce).

En un intercambio global cada vez más digitalizado, el e-commerce representa ya 15% del comercio internacional y treparía a 20% en 3 años.

Las dos superpotencias de la época

Los Estados Unidos y China son las 2 mayores economías del mundo. Entre las 2 tienen un producto combinado de U$S 30 billones (EE.UU., U$S 18 billones; China, U$S 11.4 billones), que es la mitad del PBI mundial (U$S 67 billones).

Una guerra comercial entre los EE.UU. y la República Popular implicaría por necesidad la quiebra del proceso de integración mundial del capitalismo, que es el verdadero significado histórico de la globalización como fenómeno central de la época.

De ahí la importancia decisiva del pacto establecido por Donald Trump y Xi Jinping en Palm Beach, Florida (6 y 7 de abril de 2017), en el que las 2 superpotencias fijaron un acuerdo completo sobre comercio e inversiones, que se ha convertido en el nuevo punto fijo de los acontecimientos mundiales y la principal decisión político-estratégica de 2017.

La posición norteamericana fue que el superávit comercial chino (US$ 340.000 millones, 2/3 del intercambio bilateral de US$ 560.000 millones en 2016), es “inaceptable”.

La parte china coincidió con esta apreciación y agregó que ese desequilibrio le acarrea profundos trastornos macroeconómicos, sobre todo en la oferta monetaria y el alto nivel potencial de inflación. Frente a esto, Xi Jinping propuso un “Plan de 100 días” para reequilibrar el comercio bilateral.

El programa está centrado en el aumento de las exportaciones estadounidenses al mercado chino. Iría acompañado por una multiplicación de las inversiones de las transnacionales estadounidenses en sectores hasta ahora vedados de la República Popular (telecomunicaciones, mercados bursátiles, transporte, energía, finanzas).

También crecerían en forma inmediata las importaciones chinas de productos de los EE.UU., y se intensificarían las inversiones de las compañías de la República Popular en el sector manufacturero estadounidense. China fue el año pasado el principal inversor extranjero en los EE. UU. (US$ 46.000 millones).

El 6/7 de abril comenzó una nueva fase de la globalización, más inclusiva e innovadora que la de los últimos 40 años. Notoriamente, la iniciativa está en manos de China. Revela que es el nuevo eje del proceso de acumulación global y lidera el desarrollo capitalista del siglo XXI.

Jorge Castro es presidente del Instituto de Planeamiento Estratégico (IPE)

Fuente: apertura.com

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