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Saber lo que comemos: cómo leer las etiquetas de los alimentos

Dos especialistas en alimentos brindan tips para aprender a leer las etiquetas de los productos para saber realmente qué consumimos.

Ir al supermercado y elegir un producto para consumir es una tarea diaria, casi automática que realiza el común de la población. Algunos les basta con confiar en la marca, otros solo miran la fecha de vencimiento, algunos eligen si es de “color verde”, si tiene algunos ingredientes determinados, pero, ¿cuántos de nosotros leemos realmente qué tipo de producto es? ¿Cuántos sabemos qué información nutricional tiene?

Izmari Jasel Álvarez Gaona, licenciada en Química de los Alimentos y becaria doctoral de UCA- Conicet y Gabriela Mónaco, licenciada en Tecnología de Alimentos y docente Química de los Alimentos de la UCA, dialogaron en exclusiva con Agrofy News para despejar dudas y brindar tips acerca de qué aspectos leer en la etiqueta de los productos para saber lo que comemos.

“Es importante reflexionar acerca de cómo leemos las etiquetas, que la gente entienda qué es lo que encuentra y cómo traducir esa información. Muchas veces leemos pero, ¿entendemos del todo la información que se nos presenta en la etiqueta?”, planteó Álvarez Gaona.

“La reglamentación es bastante completa en cuanto a lo que debe tener una etiqueta, la información está, por eso la idea es poder transmitir al consumidor que pueda entender qué es lo que están queriendo decirnos con ese rotulado”, agrega al respecto Mónaco.

DENOMINACIÓN DE PRODUCTO: QUÉ ES

Ambas especialistas recomiendan como primera medida antes de comprar, conocer qué es el producto: “La legislación está bien clara, todo producto envasado debe contar con una denominación de producto a disposición el consumidor”.

Sin embargo, esa información el consumidor no necesariamente sabe traducirla, lo que produce un problema a la hora de elegir: “No sabe, por ejemplo, si está consumiendo un jugo 100 % natural o una bebida a base de jugo concentrado. Eso es muy común que suceda. Nos dejamos llevar por la imagen y no necesariamente es solo eso. Hay que leer más allá”, aclaró la becaria doctoral.

Mónaco explicó que al adquirir un alimento es importante leer el rotulado que se encuentra en la parte posterior, lo que es la definición del producto. “A veces está en el frente, pero no siempre está con letras grandes. Hay que ver realmente lo que el producto es, su denominación. Por ejemplo, ves el producto y pensás que es leche y cuando leés la etiqueta es un “alimento a base de leche”. También es importante leer bien los ingredientes, que casi siempre están en la parte posterior de la etiqueta y ver qué la composición nutricional”.

REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES: CONSUMIR LO QUE SE NECESITA

Consultadas acerca de si el problema reside en que las etiquetas no son claras o si el consumidor no sabe interpretarlas, Álvarez Gaona detalló: “Las etiquetas de los productos envasados cumplen con la legislación vigente, pero falta mucha educación hacia el consumidor de la información que se está presentando y eso cómo lo traduce, hay un cortocircuito en esa parte”.

Y agregó: “Cuando se envasa el producto cumple con la reglamentación, por eso está distribuido, y el consumidor lo que debería hacer es no dejarse llevar por el producto sino ir más allá de lo que está comprando”.

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Otro punto importante es saber si lo que consume es lo que necesita y eso se ve en los requerimientos nutricionales, en la tabla nutrimental: “No toda la gente puede consumir el mismo producto. Un alimento bajo en calorías no es recomendable para un chico, que está en pleno desarrollo. Como consumidores nos falta ese conocimiento”.

La docente de la UCA continuó explicando que la reglamentación se va adecuando y modificándose con la idea de brindar mayor información y más claras hacia el consumidor: “Antes los datos nutricionales se presentaban en porcentaje, como eso era difícil de interpretar se pasó a lo que es porción y medida casera. Ahora podemos leer en el producto, por ejemplo, una porción, 30 gramos, media taza o tantas unidades de algo”.

PRESTAR ATENCIÓN

Qué mirar en la tabla nutrimental, las especialistas sostienen que es importante fijarse en los componentes de grasa, proteína, carbohidratos: “Las grasas tienen que estar desglosadas, si querés consumir grasas trans o no y la lista de ingredientes. Si realmente quiero comprar un producto que coincida con el etiquetado frontal”.

“El contenido de sodio es otro aspecto a mirar. Es obligatorio que esté en la tabla”, continuó diciendo Mónaco: “Es importante sumar de acuerdo a la cantidad de porciones caseras.. Hay nutrientes que tienen límites diarios para consumir. Embarazadas, niños en edad escolar, adolescentes, adultos mayores, todos tienen distintos requerimientos nutricionales. El rotulado está en base a una dieta de una persona sana y está calculado en 2000 kilocalorías. No significa que para toda la población sea igual”.

CAMBIOS EN LOS SISTEMAS DE ROTULADOS

Las especialistas explicaron que actualmente se está hablando de todo lo que es el etiquetado frontal con la idea de dar mayor información y que sea más sencillo para el consumidor. De esta manera, podrá darse cuenta si desde el punto de vista nutricional ese alimento es bueno o malo o si corre algún riesgo su salud.

“Hay distintos sistemas de rotulados que se están evaluando. Argentina todavía no tomó una postura definitiva sobre cuál es el mejor sistema para adoptar, esto peor hay países del Mercosur que sí lo tienen, como Chile, México, Perú”, explicó Mónaco.

“El consumidor está más exigente, quiere comer más sano, por eso es tan importante poder brindar esa información clara y que encuentre lo que busca. A veces está la inquietud, se quiere consumir más saludable pero no saben cómo”, continuó explicando.

Y agregó que existen muchas páginas oficiales que se pueden consultar para tener información como la ANMAT, la Secretaría de Salud, Código Alimentario Argentino, entre otras.

Fuente: Sofía Espejo | Agrofy News