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La historia de la diseñadora coya que viajó 1600 km para contar su experiencia

Celeste Valero, una joven emprendedora y artesana textil de la provincia de Jujuy, participó del lanzamiento de la segunda edición de “Luchadoras–Mujeres rurales en el mundo”, que se realizó en Buenos Aires.

El martes 15 de octubre se celebró el Día Internacional de la Mujer Rural, y una vez más, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con el apoyo de Corteva Agriscience, brindaron homenaje a las mujeres que de una u otra forma integran la comunidad agroindustrial.

En esta oportunidad, lanzaron la segunda edición de “Luchadoras–Mujeres rurales en el mundo”, una publicación que ya es referencia mundial sobre las mujeres que viven y trabajan en el campo.

A través de textos inéditos y visiones originales basadas en experiencias profesionales y personales, los autores y autoras, personalidades de los cinco continentes en su gran mayoría mujeres, desmenuzan datos y estadísticas, y responden porqué es urgente crear oportunidades para empoderar a las habitantes del campo.

CORTEVA CON FOCO EN LA CAPACITACIÓN E INSERCIÓN

Una de las 14 capitales elegidas para el lanzamiento de Luchadoras fue Buenos Aires, más precisamente el Palacio San Martín. Al respecto, Agrofy News consultó a Jimena Giralt, gerente de Comunicaciones de Cono Sur-Corteva Agriscience, sobre el motivo que impulsa a dicha empresa a acompañar este tipo de iniciativas relacionadas con la Mujer Rural.

“Corteva es una compañía nueva con 200 años de experiencia, pero que desde su propósito nace para enriquecer la vida de quienes producen y quienes consumen para asegurar el futuro de las generaciones venideras. En ese propósito, al hablar de todos los que producen y consumen, Corteva sabe que las mujeres son parte de lo que va ayudar a producir más y mejor alimento”.

Según la ONU, si las mujeres reciben la misma capacitación en cuanto a recursos productivos que los hombres son capaces de producir entre un 20% y un 30% más de alimentos.

En este sentido, Giralt argumentó: “Estos datos tienen que ver con nuestro objetivo. Para nosotros, la temática mujeres, y el poder colaborar en todo lo que sea la capacitación, y la inserción laboral de las mujeres en la agricultura es clave”.

En la misma línea, Giralt recordó que el año pasado, el IICA realizó este libro con fotografías, y llevaron la muestra fotográfica a Expoagro.

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“Este año, el libro Luchadoras suma voces de distintas personalidades que a través de su influencia o conocimiento trabajan para poder cerrar la brecha de género, y ahí es donde volvemos a sumar nuestro compromiso con el IICA, nos asociamos para trabajar en esta segunda edición del libro donde ya no solo están las fotos sino las voces de varias personas”, subrayó la ejecutiva de Corteva.

Por su parte, Manuel Otero, director General del IICA, señaló: “La segunda edición del libro es parte de los esfuerzos del IICA por promover la equidad en los procesos de desarrollo agrícola y rural, mejorar las condiciones de las mujeres rurales y contribuir a la eliminación de las brechas existentes”.

Y agregó: “También cumple un objetivo ambicioso, que compromete a nuestra institución a una actividad continuada y tenaz: estimular una necesaria discusión pública para incentivar la formulación y ejecución de políticas de calidad que mejoren la situación de las mujeres que viven en el campo. Este es otro paso concreto en esa dirección”.

VOZ DE UNA LUCHADORA ARGENTINA

Con el fin de contar con un testimonio más cercano, el IICA y Corteva convocaron a Celeste Valero, una joven emprendedora y artesana textil de la comunidad Huacalera, provincia de Jujuy, que recorrió más de 1.600 kilómetros para compartir su experiencia como Mujer Rural.

Nacida en una comunidad aborigen, es diseñadora coya, realiza indumentaria con fibra de llama, y se autodenomina como una “diseñadora curiosa”. También confesó que otras de sus pasiones es la fotografía.

Al respecto, resaltó que “tanto el arte textil como visual es hereditario”, y aclaró: “Nunca me capacité para hacerlo, lo amamanté desde muy chiquitita en mi familia, ayudando, y así aprendí”.

En diálogo con este medio, relató: “Hace tres años fundé la marca colectiva Kenko que tiene base familiar porque mis padres siempre tejieron. Andando por ahí, en otras comunidades, saliendo de la mía y buscando otros tejedores, los encontré tejiendo solos, entonces Kenko es una solución para tejer con otras, y hacer”.

En quechua, Kenko significa camino, literalmente al castellano sería el zig-zag, la línea quebrada. Sin embargo, aclaró: “El significado que le damos y que nosotros recibimos es el camino del Inca”. Actualmente Kenko está integrado por 13 tejedoras mujeres y 2 varones.

En relación a la creación de Kenko, Agrofy News le consultó sobre cuál es el desafío de la Mujer Rural, y Valero respondió: “El mayor reto para la mujer en el campo es seguir haciendo, no dejar esas prácticas que nos fueron heredadas y que con mucha dificultad a través del tiempo se nos trató de quitar. Muchos siglos resistiendo el paso de otras culturas, hay muchas actividades ancestrales que se están olvidando, una de esas es la textil, y mi trabajo en esa área es no permitir que se pierda. La agricultura también es otra práctica ancestral, el cuidado de la tierra, reconocer sus tiempos, no forzarla a producir cuando no es el tiempo, y algo más profundo y espiritual es conectarse con ella”.

La joven de 25 años de edad, indicó que el arte textil está muy vinculado con la agronomía, y argumentó: “La mujer que teje también cultiva. Yo cultivo, sembramos papas, quinoas, habas, y variedad de semillas. Lo usamos para consumo personal, muy pocas veces para vender. Es muy natural: sembrar y consumir durante el año”.

Como reflexión final, la creadora de Kenko enfatizó: “Los invito a reconocer y hacer consciente de la existencia de uno y del uso del espacio que tenemos en este lugar: la tierra, para volver a prácticas más naturales. Sin territorio, sin tierra, sin suelo sano, no podemos crear nada”, y manifestó: “Estoy totalmente en contra de todo lo agresivo que elimina la salud de la tierra y a favor de las prácticas naturales”.

EL LIBRO

Luchadoras, en sus tres versiones, en Español, Inglés y Portugués (Warriors y Lutadoras), destaca el fundamental aporte de las trabajadoras del campo a la seguridad alimentaria y el desarrollo rural del planeta.

También retrata la vida de mujeres que trabajan para mantener familias, fincas, huertos, organizaciones y comunidades en diversas partes del mundo. Más de 40 voces plasmadas en 250 páginas y reunidas en tres capítulos: Las mujeres rurales en agenda… La agenda de las mujeres rurales; Datos que gritan la realidad, y En nuestro ADN.

El libro se puede descargar aquí: http://mujeresrurales.iica.int

Fuente: news.agrofy.com.ar