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DETRÁS DEL ÉXITO, LEO TRAVAGLIO-SOMOS PYMES

En esta edición, Daniel Dátola le dio la bienvenida a “un referente de la noche porteña”, Leo Travaglio, el factótum de “Esperanto”, el boliche que comenzó en Las Cañitas y ahora está en la avenida Juan B. Justo.

“Me tocó el momento en que tantas herramientas de la comunicación ayudaron a que Esperanto llegara a su mejor expresión, comparándolo con lo que pasó en los 80 con New York City, Pinar de Rocha, Paladium o Sunset”, explicó el invitado de ´Detrás del Éxito` al ensayar una de las claves del despegue de su empresa.

“La gran diferencia es que todos estos lugares marcaron una era entre la gente que curtía la noche. Esperanto trascendió eso porque hoy sorprende que una señora de 70 años que vive en el Interior sepa lo que es Esperanto, a pesar de que nunca fue a bailar en su vida”, añadió.

Para Travaglio, “Esperanto es una marca que me sorprende porque ya trascendió el producto, dejó de ser conocido por sólo los consumidores del producto para causar algo en el inconciente colectivo, y empezó a generar una especie de misterio”.

En esa línea, el empresario reflejó que “lo que marcó una gran diferencia es que yo creé Esperanto pensando en que tenía que convertirse en un clásico, tratando de evitar lo que en general el dueño de boliche busca para que se ponga de moda”.

“Esto hace que siga estando en las primeras opciones de las personas que eligen salir y festejar. La moda pasa y uno tiene una fecha de vencimiento si lo piensa de esa manera”, enfatizó.

El Profesor de Educación Física contó como comenzó tarjeteando en la movida nocturna de Villa Gessel, en sus jóvenes 18 años, cuando jugaba al vóley de día y bolicheaba de noche.

“Me empecé a dar cuenta que tenía onda con la gente, que la pasaba bien y que había un gran negocio atrás. Ahí dejé de trabajar para los demás y empecé a trabajar para mí. Así me metí desde la inocencia de un tipo que nunca curtió la noche pesada y pensando en concebir un negocio de otra forma”, aclaró.  

De esta manera, Travaglio combinó las clases de aeróbics en la playa durante la mañana, en la colonia de vacaciones, para que los padres de los chicos vieran a la misma persona que los invitaba al boliche en la noche.

“Aconsejo a la gente que se quiere meter en el negocio que lo piensen mucho, porque ya no es lo mismo que era hace 10 años. Ahora hay que lidiar con muchas cosas, porque la cosa está muy competitiva y cambió la manera de divertirse. Con la noche electrónica aparecieron otras cosas por detrás y eso te obliga a competir desde otro lugar”, dijo Travaglio en un tono más intimista.

Y sentenció que “hoy día hay muchas más probabilidades de que te vaya mal, porque está saturado el mercado y en una macroeconomía en problemas, lo primero que corta la gente es la joda”.

“Si te ponés un boliche hoy, vas a dejar de disfrutar. La noche es un gran pulpo que te atrapa y en un momento no sabés como salir”, advirtió a quienes busquen oportunidades de negocio en el rubro.

En el final, dio las claves del éxito. “La gente viene a Esperanto a pasarla bien, a olvidarse de su realidad de todos los días y a enganchar algo. Si hay alguien que vale la pena conocer, no me pongo a pensar en que pasó antes. La noche te enseña a cursar unas cuantas materias para recibirte”, remarcó.

“Es sano estar con amigos, escuchar la música y disfrutar del momento. Esperanto conserva esa esencia”, cerró. 

 

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