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Calidad, espíritu y confiabilidad: claves para llevar el vino argentino al mundo

En una entrevista con SOMOS PYMES Radio (La Red AM 910, domingos de 6 a 8 hs), Andres Nanni, dueño de 'Bodega El Tránsito', dio una clase práctica de cómo exportar el producto y no morir en el intento.

"Soy cuarta generación de bodeguero. Todo empezó a cuando llegaron mis bisabuelos hace 130 años desde Italia. Fueron pasando diferentes generaciones y edificios; la nueva bodega arrancó allá por el 2004 y se terminó el 2006", relató el empresario vitivinícola en el comienzo de la charla.

"A partir del 2007, empezaron a salir vinos elaborados en esta bodega. La antigua bodega de El Tránsito funciona ahora como el Museo del Vino y es el predio de 'La Serenata a Cafayate', el festival folklórico más grande del norte argentino", destacó el experto.

En ese sentido, el líder de esta PYME familiar, expresó: "Logramos recuperar la marca histórica que utilizaba mi abuelo y eso significa muchas cosas, porque tiene toda trayectoria a nivel local".

El desembarco en el mundo

"Los desafíos son muchos actualmente para una empresa agroindustrial y exportadora como la nuestra, que van desde un tipo de cambio que varía constantemente, los problemas habituales que tiene una fábrica para producir y se añade el clima", describió Nanni en el programa que conduce Christian Dátola.

"En ese contexto, tenemos que convencer a un chino o un canadiense que elija nuestro producto y que esa relación se pueda mantener en el tiempo", destacó.

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"Yo trato de llevar mi producto a todas partes del mundo, es es mi objetivo. Actualmente estamos en Canadá, Estados Unidos, Brasil, Dinamarca, Inglaterra, España, China, y estamos intentando volver a México y Alemania", mencionó el especialista.

"Cuando llegamos a un destino determinado, ingresamos con un precio de exportación que después cambia dependiendo de cada país. Pero no se puede cambiar ese valor a quien me está comprando porque se me disparó la inflación a nivel local", advirtió el empresario, sobre la inestabilidad de la economía vernácula.

En cuanto a la competencia comercial, "hay un montón de otros países que venden vino y nunca cambian los precios de sus productos", observó.

El diferencial de marca

"Al ser una bodega boutique, tenemos la ventaja de tener cierto valor agregado que nos permite vender a un precio competitivo y seguir trabajando pese a tener un menor margen de rentabilidad. Eso no pasa con otras bodegas que se ven obligadas a cerrar en este escenario", comentó Nanni.

"El objetivo esta tratar de desarrollar un producto y una etiqueta que guste a nivel internacional, con un precio competitivo, y lograr que nos presten atención en medio de tanta oferta", afirmó.

"Después de eso, hay que convencer a cada comprador de que somos confiables y le vamos a hacer llegar el producto ofrecido", enfatizó el emprendedor.

"Hay que estar todos los días y no aflojar nunca, dando el servicio correcto para obtener un mercado y luego mantenerlo", concluyó el empresario.

Redacción: Mauro Torres

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